Acuifero Guaraní y Esteros del Iberá : En defensa de nuestros recursos naturales

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Foro - Debate

Enlace permanente 5 de Octubre, 2006, 21:17

En defensa de los Esteros del Iberá, el Acuífero Guaraní
y los Recursos Naturales

Recursos naturales y Calidad de Vida

Tanto en el ámbito nacional, como en la provincia se ha abierto un importante debate que tiene como centro los recursos naturales. 

Pero también en muchas localidades han originado importantes movilizaciones, en especial en Gualeguychú, de vecinos en defensa de los mismos y contra la contaminación que causa su explotación.

Así nos encontramos minas a cielo abierto de Andagalá o Esquel, deforestación de bosque nativo en Salta o Misiones, instalación de papeleras en la costa del Río Uruguay, utilización de agroquímicos peligrosos para la salud del hombre en Santa Fe, Cordoba o Chaco.  Pero también nos encontramos con el alambrado de grandes extensiones de "naturaleza" para mega proyectos turísticos.

Es que el papel de productor primario para el mercado globalizado que ocupa en estos momentos nuestro país, está generando una expoliación generalizada de la naturaleza, cuyos recursos en parte son no renovables o lo son a muy largo plazo.

Grandes extensiones de tierra de cultivo están siendo utilizadas para soja y forestación lo que contribuye al rápido deterioro del suelo (a lo que hay que agregar el agrotóxicos utilizado que llega a las napas subterráneas de agua). Las minas a cielo abierto utilizan cianuro separar rápidamente el oro, pero contaminando los causes de agua y las napas con esta sustancia altamente toxica. Las mega papeleras en el Río Uruguay que verterán grandes cantidades de contaminantes al mismo.

Pero estos hechos no están aislados, son parte de una política estratégica, principalmente de los Estados Unidos (pero también países Europeos) para apropiarse de los más importantes Recursos Naturales del planeta y ponerlos a disposición de la ganancia de las corporaciones

transnacionales. Así tras la expoliación de nuestros recursos encontramos corporaciones como Meridiam Gold (Canada), Repsol (España), Benetton (Italia), Shell (Gran Bretaña), Exxon (Estados Unidos) y sus socios locales Pérez Companc o Tinelli.

Esta política se plasma en el insistente intento de los gobiernos imperialistas a imponer a los paises Latinoañericanos los  Tratados de Libre Comercio (TLC) y las directivas que la Organización Mundial de Comercio (OMC) pretende imponer a los países del tercer mundo.

Pero esta explotación a gran escala de los recursos naturales no es inocua: el pueblo de Tartagal fue prácticamente arrastrado por el río, como consecuencia de la deforestación y el deterioro del suelo causado por la explotación petrolera (a la que no se les obliga a medir el impacto ambiental de la misma).

En Misiones hace algunos años se comenzó la denuncia de aumento de malformaciones en los nacimientos asociada a la utilización de glifosato. En el Río Paraná la disminución de variedad y cantidad de peces es alarmante y se plantea una extensa veda, con lo que miles de familias perderían su fuente de sustento. La extensión de enfermedades a otras zonas, a causa de la deforestación que rompe barreras naturales que evitan la propagación.

El papel de la casta política

En varas charlas en colegios hubo una pregunta reiterada: ¿por que se permite esta situación?.

Y la respuesta a esto tiene que ser resuelta, contestándonos, cual fue la política que aplicaron y siguen aplicando los sectores que gobiernan al país los últimos treinta años.

Así pasaron gobiernos que consultan directamente con Washington y los centros económicos europeos cada medida que se toma en el país. La apertura a los capitales transnacionales fue "política de estado" y  mientras nos hacían las jodas de Tinelli o las tómbolas de la Su, las empresas multinacionales pasaron a controlar mas del 50 % de las empresas del país.

Menem con sus relaciones carnales y Kirshner con la relación estrecha con las petroleras, habrieron la puerta de los situación que estamos padeciendo.

Pero no nos va mejor con las versiones locales:  el gobierno de la provincia de Corrientes, con el Radical Arturo Colmbi a la cabeza, sigue manteniendo a la mayoría de los trabajadores públicos con sueldos bajo la línea de pobreza (menos de $ 870) mientras que reparte abundantes subsidios al sector forestal y a los productores ganaderos.

Y en el medio de las movilizaciones del pueblo de Gualeguaychú viajó a Chile a negociar inversiones para la instalación de una palelera en Santo Tomé, con la que coincide el dirigente K Carlos Farizano. Para luego pasar unos días en Israel, pocas semanas antes de las masacres contra el pueblo libanés, para atraer capitales para seguir explotando los recursos naturales.

Generar una alternativa

Los trabajadores, junto con otros sectores populares debemos participar de este debate alrededor de los recursos naturales y la protección del medio ambiente. Debemos romper la lógica de la discusión entre los que pretenden ganancias a pocos años a costa de la destrucción del medio ambiente y los que pretenden encerar a la naturaleza tras la alambrada de la propiedad privada. 

Es por ello que estamos conformando el Encuentro en Defensa del Acuífero Guaraní, los Esteros del Iberá y los Recursos Naturales. Desde este espacio estamos una serie de actividades, entre las que se destaca la presencia de la Prof. Elsa Bruzzone (*) los días 23 y 24 de Octubre. Que dará una serie de conferencias en distintas instituciones educativas y  un Foro - Debate abierto al público en la Carera de Comunicación Social, Turismo y Relaciones laborales.


* Profesora de historia y especialista en temas de Defensa Nacional, Estrategia y Geopolítica, secretaria del CEMIDA –Centro de Militares por la Democracia Argentina–, Bruzzone asesora actualmente ad-honorem a diputados y senadores en el tema del agua como recurso estratégico.


Foro - Debate en defensa de los Esteros del Iberá, el Acuífero Guaraní y los Recursos Naturales

Martes 24 de Octubre - 16 horas

Anexo de la Carrera de Comunicación Social

Campus Sargento Cabral - UNNE

Organizan:

Centro de Estudiantes de Comunicación Social, Turismo y Relaciones laborales

Encuentro en Defensa del Acuífero Guaraní, los Esteros del Iberá y los Recursos Naturales

 

Para bajar material:

http://nuestros_esteros.zoomblog.com

Adhesiones o más información:

Pensandoenvozalta@gmail.com

No reunimos para organizarnos:

Todos los martes a las 20 horas

Carrera de Comunicación Social

San Juan 434




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Caravavana a yahaveré

Enlace permanente 10 de Agosto, 2006, 21:03

LA CARAVANA EN DEFENSA DE NUESTRO PATRIMONIO VIAJA NUEVAMENTE A YAHAVERÉ

En el marco de la visita del Subsecretario de Tierras para el Hábitad Social del Poder Ejecutivo Nacional a la Provincia, se realizarán en Concepción y Yahaveré reuniones con los pobladores del Paraje, los distintos Parajes y Municipios afectados por esta crisis de saqueo en los Esteros del Iberá y los diferentes sectores políticos y sociales que vienen tomando esta problemática estratégica de la extranjerización y privatización de los Recursos Naturales.

La "Caravana en Defensa de Nuestro Patrimonio" espacio popular constituido a partir de su primer viaje a Yahaveré el pasado 25 de junio, participará de estas reuniones con una importante delegación ratificando su respaldo al reclamo de los pobladores del Paraje Yahaveré y el de todos los Parajes afectados y proponiendo las siguientes medidas urgentes y de fondo:

La sanción de una Ley Provincial de Expropiación (prevista por nuestra Constitución) por causa de utilidad pública de todos los campos y terrenos correspondientes al Sistema Iberá.

El Reconocimiento por Ley de los pobladores originarios de los Parajes como "los custodios ancestrales del Recurso" respetando así sus derechos como poseedores pacíficos y garantizando su participación en todo debate que se impulse para el manejo del Sistema Iberá.

Desalambrar todos los predios en conflicto hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo.

Desmantelamiento de todas las tranqueras que obstaculicen la libre circulación de los habitantes garantizada por nuestra Constitución Nacional, tanto en las Rutas Provinciales como en los caminos vecinales.

Arreglo de los caminos vecinales para garantizar que las comunidades no queden aisladas.

Investigación penal de todos los crímenes cometidos por el empresario norteamericano Douglas Tomkins y otras corporaciones Trasnacionales como Forestal Andina y otras, contra el pueblo de Corrientes y encarcelar a los responsables o expulsarlos del País según corresponda.

Dictar las normas necesarias para la conservación del Recurso, liberándolo de negociados privados y tráfico depredador. Las normas al efecto que ya están vigentes no se hacen cumplir por existir intereses económicos fabulosos que trabajan para la enajenación definitiva del Sistema Iberá.

Investigación de las responsabilidades políticas de los sucesivos Gobiernos y Legisladores que fueron y son partícipes necesarios de estos crímenes contra el Pueblo de Corrientes.

Frenar la expansión Forestal que tala montes vírgenes y perjudica la normalidad climática. Impedir la instalación de papeleras y otras industrias contaminantes.

Redistribución de las tierras para la producción en toda la Provincia para los campesinos y pequeños productores rurales.

Sólo con una inteligente reforma agraria que transforme la concentración de la propiedad de la tierra en distribución integradora se resolverán los problemas de tierras que vive la Provincia de Corrientes.

La Provincia de Corrientes vive un momento histórico. En este tiempo se está definiendo si Corrientes se transformará en un enclave colonial del Imperialismo o si será capaz de defender su Soberanía e integridad territorial para el reaseguro de la vida de las generaciones venideras. Si el Funcionario Nacional que nos visita lo entiende así podrá seguramente aportar soluciones y respaldar estos desafíos planteados, si este no es el caso, estaremos ante un nuevo "gesto" del Gobierno Nacional sin mayor repercusión concreta en la realidad de sus hechos de Gobierno.

 ¡ YAHAVERÉ NO SERÁ COLONIA YANQUI !

¡ EL IBERÁ ES NUESTRO !

¡ FUERZA CORRENTINOS !

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Cinco papeleras y encima un TLC

Enlace permanente 10 de Agosto, 2006, 20:50


por Raúl Zibechi
ALAI, América Latina en Movimiento, 10/08/06

Esta semana los uruguayos nos enteramos que ya son cinco las fábricas de celulosa que se instalarían en el país. Peor aún, el presidente Tabaré Vázquez dio luz verde al comienzo de las tratativas para firmar un TLC (Tratado de Libre Comercio) entre Uruguay y Estados Unidos.

“El tren, algunas veces, pasa una sola vez”, dijo Tabaré Vázquez el 9 de agosto en una conferencia organizada por la Cámara de Comercio Uruguay–Estados Unidos y el Congreso de las Americas, en la que participó el representante adjunto de Comercio de los Estados Unidos, Everett Eissenstat. El presidente uruguayo se mostró partidario de negociar con “pragmatismo”, enfatizó que en materia de negocios no es bueno actuar en base a “ideologías” y que está dispuesto a llegar “tan lejos como sea posible“ en sus relaciones con la potencia del norte. “En materia de comercio con los Estados Unidos, Uruguay no parte de cero, hay un camino recorrido y también un camino para recorrer. Estamos dispuestos a ello”, dijo Vázquez, aunque aseguró que también pretende mantener buenas relaciones con el Mercosur.

Sentarse a negociar

Según todos los analistas, desde la derecha hasta la izquierda, desde los sindicatos hasta los empresarios, Tabaré Vázquez envió una clara señal de que pretende firmar un TLC con Estados Unidos, aunque se cuidó de hablar explícitamente de libre comercio. Sabe que el gabinete está dividido, que buena parte de la población se opone a un TLC y que su fuerza política, el Frente Amplio, tiene una resolución expresa que rechaza ese tipo de acuerdos. De ahí que se busque abordar la temática a través de otros nombres, como el ABC (Acuerdo Bilateral de Comercio), cuando los negociadores estadounidenses acaban de asegurar que la propuesta para Uruguay es un acuerdo idéntico al que acaba de firmar Perú.

A apropósito, la economista Ariela Ruiz Caro en su libro Riesgos del TLC Perú–Estados Unidos, recuerda que en el caso andino el Congreso fue ajeno a las negociaciones y se limitó a ratificarlo; que la estrategia estadounidense consiste en “dejar los temas sensibles como propiedad intelectual y el agrícola para el final”, como sucedió con México, Chile y Centroamérica; que el proceso de negociaciones es “prolongado, extenuante y costoso” y que siempre está marcado por los negociadores de Estados Unidos que proponen falsos blancos para distraer la atención; que la superpotencia se caracteriza por “ausencia de contrapropuestas a los planteamientos andinos en los temas más sensibles, cambios de jefes en las mesas de negociaciones y ausencia de negociadores en algunas de ellas, sin que mediaran aviso alguno”(1).

Luis Guillermo Restrepo, miembro del grupo técnico colombiano que representó al sector salud en la mesa de derechos de propiedad intelectual, concluyó en su carta de renuncia que luego de 18 meses “nunca existió negociación y que para poder firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos es necesario abandonar la estrategia de 'negociación por intereses', traspasar las 'líneas rojas' y aceptar unas disposiciones que eleven la protección a niveles similares o superiores a los de los tratados firmados por ese país con Chile y los países centroamericanos”(2).

Así y todo, el presidente uruguayo está decidido a comenzar el proceso negociador antes del mes de octubre, como lo demanda el Congreso estadounidense. Quizá la jugada más importante que anunció Vázquez el 9 de agosto consiste en sortear la oposición de su propia fuerza política. “Este tema no lo resuelve sólo una fuerza política, este tema lo resolvemos entre todos los uruguayos”, dijo el presidente. En el fondo se trata de una amenaza: el TLC podría aprobarse con los votos de la derecha y una parte de la izquierda, aunque Vázquez pretende que la mayor parte de su partido se sume a un eventual acuerdo para evitar pagar elevados costos políticos.

Y además, las papeleras

El claro guiño de Vázquez llega en un momento en el que se produce una fuerte disputa entre el gobierno argentino y el FMI. El 7 de agosto la representante de Comercio de Estados Unidos, Susan Schwab, declaró a la prensa que Washington pretende excluir a Argentina, Brasil y Venezuela, entre otros once países, del Sistema Generalizado de Preferencias que permite venderle a Washington más de 3.000 productos sin aranceles. La respuesta del presidente Néstor Kirchner no se hizo esperar: “Nosotros ya no tenemos relaciones carnales con nadie. Somos un país independiente”, marcando de esa manera distancias con el período en que Carlos Menem había establecido “relaciones carnales” con Estados Unidos con resultados catastróficos para el país(3).

La misma semana el Banco Central de Argentina propuso a Paraguay y Uruguay eliminar el dólar en sus intercambios comerciales, como ya decidieron hacerlo Argentina y Brasil hace dos semanas. La iniciativa se encamina a conseguir una moneda única para el Mercosur, lo que podría significar una seria consolidación de la alianza comercial. Hasta el momento, y aunque Uruguay consideró la propuesta como “interesante”, el presidente del Banco Central oriental, Walter Cancela, señaló que la medida “para Uruguay puede tener dificultades” porque “es una economía muy dolarizada”(4). En suma, la parte uruguaya recibió la propuesta con cierto escepticismo.

Lo que sigue marchando viento en popa en Uruguay son las papeleras. La segunda semana de agosto, una semana oscura por cierto, trascendió que ya son cinco las papeleras que pueden instalarse en un pequeño país de 18 millones de hectáreas. A los emprendimientos de la finlandesa Botnia y la española ENCE sobre el río Uruguay, motivo de conflicto con Argentina, se sumó hace varios meses la propuesta de la empresa sueco–finlandesa Stora Enso de instalar una planta en el centro del país. Ahora trascendió que una empresa canadiense pretende instalar otra más, pero el ministerio de Industria mantiene la iniciativa en “absoluta reserva”; mientras, empresarios iraníes adelantaron que pueden instalar una quinta planta en la laguna Merin, fronteriza con Brasil(5).

Un país que luego de la dictadura militar (1973–85) se destacó como paraíso financiero, pagando un elevado costo económico y social al hundirse la industria nacional, ahora puede convertirse en el paraíso de la industria papelera, una de las más contaminantes que existen. Y, bajo un gobierno que se proclama progresista, todo indica que comenzarán a darse los primeros pasos para la negociación de un TLC con Estados Unidos sin la necesaria oposición de los movimientos sociales: la marcha contra el TLC convocada el 9 de agosto contó sólo con 500 manifestantes.


Notas:

(1) Brecha, 4 de agosto de 2006, "Detrás de los números".

(2) Idem.

(3) Página 12, 9 de agosto de 2006, p. 4.

(4) Idem.

(5) El País, 9 de agosto de 2006.

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Una guerra por la tierra en el Iberá

Enlace permanente 9 de Agosto, 2006, 21:00

DESALOJOS COMPULSIVOS DE HABITANTES SIN TITULO EN LOS ESTEROS

Una guerra por la tierra en el Iberá

Viven ahí desde el siglo XIX, cuando eran tierras fiscales. Pero las compras de una forestal chilena y del ecologista norteamericano Thompkins llevaron el alambrado, las tranqueras y el desgaste para que se vayan. Las 140 personas afectadas, muy humildes, están logrando apoyo para ir a la Justicia.

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Imagen: Marisela Mengochea

Por Carlos Rodríguez
Desde los Esteros del Iberá,
Corrientes

"Antes a campo de sobra porque no había ningún alambrado. Ahora tenemos el alambre al cuello." A los 63 años de vida, a Fortunato Leiva se le hace difícil vivir en un campo maniatado por el alambre de púa o las tranqueras, una de las cuales interrumpe el tránsito por la ruta provincial número 6, que aunque nunca fue asfaltada une el municipio correntino de Concepción con el paraje Yahaveré, en los esteros del Iberá, donde viven 16 familias compuestas por unas 140 personas. Ellos resisten el desalojo compulsivo o por desgaste al que vienen siendo sometidos o inducidos, por un lado por el magnate norteamericano Douglas Thompkins, que desde los '90 a la fecha compró 310 mil hectáreas mediante contratos que ahora snados por legisladores y organismos de derechos humanos de la provincia. En el otro lado de la pinza está la firma Forestal Andina, de capitales chilenos, que ocupa unas 26 mil hectáreas, a fuerza de empujar hacia la puerta de salida a los pobladores naturales, asentados aquí desde fines del siglo XIX. Las cifras de tierra alambrada son ínfimas, porque los esteros ocupan 1,2 millón de hectáreas a lo largo de nueve departamentos correntinos. Por eso es incomprensible que 140 personas estén por perder el lugar que tenían en el mundo.

Los desalojos

La técnica del desalojo compulsivo no es nueva. Ya se aplicó, con éxito, en el paraje Ñu-Pui, ubicado en el departamento San Miguel. "De ese lugar echaron a 23 familias, en algunos casos con la ayuda de la Gendarmería, cuando se trata de gente pacífica, incapaz de ensayar una resistencia por la fuerza", explicó a este diario el concejal Velozo. "Una avioneta, que es propiedad de Alberto Anzola (histórico dirigente del Partido Liberal, hoy retirado de la política), sobrevolaba las casas, para amedrentar a la gente y para ahuyentar a los animales. De esa forma se fue presionando a las personas para que se fueran. Una vez que se iban, las viviendas (de caña, barro y paja) eran quemadas. En algunos casos, la gente no tuvo tiempo de retirar todas sus pertenencias", denunció el concejal Velozo.

En la recorrida que hizo Página/12, en camioneta, en canoa y a caballo, la avioneta "de Anzola" anduvo sobrevolando durante largo tiempo. Anzola, ante una consulta de este diario, dijo que no tenía "nada que decir sobre el temaos compulsivos. Un vocero aseguró que "es lógico que el dueño de una tierra la sobrevuele o la recorra con auto o a caballo". Velozo y Ramírez explicaron que "como se trataba de tierras fiscales que antes habían ocupados sus padres y sus abuelos, ls originarios nunca tuvieron en su poder los títulos de propiedad y por eso fue fácil echarlos, pero ahora apelaremos al amparo colectivo y a la letra de la Constitución provincial, que habilita la posibilidad de realizar 'acciones populares' para defender derechos adquiridos". En el cementerio de Yahaveré, una de las tumbas data de 1867. Es la de Aquilina Gómez, fallecida el 25 de agosto de ese año, a los 35 años de edad.

Los pobladores

María Leiva, la esposa de don Fortunato Leiva, apenas si murmura que tiene "cincuenta y tantos años". En silencio barre el piso de tierra de su casa, mientras acompaña con el mate y la pava a todos los visitantes. Los sigue y les ceba el mate, sin dejar de supervisar las tortas fritas que se mueven dentro de la grasa hirviente. La ayudan sus tres hijos menores. La limpieza del hogar se complicó para María con la llegada de Thomkins. "Mire lo que han hecho –dice en uno de sus pocos parlamentos–; el baño nos quedó del otro lado del alambrado" y muestra, a la distancia, las cuatro chapas a cielo abierto que igual garantizan intimidad, pcana está como a diez kilómng>

Don Fortunato larga sin preámbulo su certificado de propiedad de la tierra en la que vive: "Yo soy nacido y criado acá. Mi viejo y mi abuelo también". La vida es simple en el paraje Yahaveré. "Nosotros vivimos de la caza de carpinchitos y de los chanchos, de las vacas, de las ovejas. Nosotros tenemos todo lo que necesitamos para vivir sin molestar a nadie." Mientras habla, levanta la vista para mostrar los quesos que se están "curando" cerca de la cumbrera de la cocina y la carne de carpincho que se está aireando, con vistas a la cena de esa noche. "Así criamos a nuestros ocho hijos; tres güainas y cinco varones", convalida Fortunato mientras saca una botella de vino tinto para agasajar a los recién llegados.

Dice que nunca le vio la cara "al Thomkins ese". Calcula que va a ser "muy difícil" quedarse a vivir en el paraje "si es cierto lo que dicen que nos van a dejar nada más que veinte hectáreas para cada uno, con tanto campo que hay. ¿Dónde pongo mis cinco vacas, mis cinco chanchitos, mis gallitos? Lo que nos ofrecen es nada". Fortunato acuerda que "lo único que hacen es arruinar a los pobres; ésta es la ruina para nosotros. El que tiene más quiere más. ¿Para qué? Ahora nos dicen que nos van a dar harina para vivir y otras cosas. ¿Por qué? Si nosotros vivimos todos estos años sin molestar a nadie, con nuestras lecheritas, con lo nuestro nomás". <

Raúl Valenzuela recuerda los tiempos en los cuales los viejos pobladores "recorrían los campos en ca que los parara, como ahora, que para pasar por tus campos tenés que pedir la llave para abrir una tranquera. ¿Dónde se vio?". Valenzuela, que vive en Concepción y acompaña al concejal Velozo, recuerda que todos los pobladores "han vivido aquí desde que tienen memoria; cada lugar tiene su cementerio, su capilla, su escuela, han vivido siempre en comunidad y no han sido nunca un problema para nadie. No puede ser que se los eche porque sí nomás". Dora Ramona Falcón es la maestra de la Escuela 961 de Yahaveré. Se apoya para conversar sobre las paredes, sin ventanas ni puertas, de la "parte nueva" del colegio, que desde hace años espera su habilitación. Todavía no le pusieron el techo. Las chapas se están oxidando tiradas sobre el terreno húmedo del Iberá. El humedal se mantiene, a pesar de una sequía que ya lleva casi un año. Los chicos, que son 23, de primero a sexto grado, cursan todos juntos. Llegan a caballo luego de travesías de cuatro o cinco horas. Ella se queja porque no tiene "los elementos necesarios para darles educación a ellos". Las madres de los chicos rezongan porque la maestra "falta más de la cuenta y ni siquiera avisa el día anterior; los chicos tienen que viajar tanto para nada; no está bien". Los pobladores están librados a su suerte, en todos los aspectos.

Nicanora Avalos, 63 años, se tuvo que ir del paraje Ñu-Pui, donde pasó toda su vida. La echaron con la Gendarmería, aunque vive sola. Hace 15 años murió su esposo y sus hijas, Paula y Nicasia Ayala, ya se han casado y abandonaron la casa materna. "La avioneta de Alberto Anzola anduvo por arriba de mi rancho. El es el que anda arriba de la máquina." Nicanora habla en perfecto guaraní, mientras traduce el concejal Velozo, quien explica que Anzola se compró la estancia San Alonso, de 18 mil hectáreas, y que desde ahí se moviliza para "convencer a los pobres que se vayan". El concejal se ríe por la ironía.

Nicanora afirma que ella "no pudo hacer nada" para evitar que la echaran. La frase es acompañada con sus dos manos llenas de arrugas. Los dedos se encrespan como si recordara la escena que le hizo daño. "Me quedé una noche en el paraje Carambola y después volví a la casa, porque no había podido sacar todo. Cuando llegué no había nada. Me habían quemado todo. ¡Todo!", repite como si ella misma no pudiera creerlo. Ahora vive en una casa pequeña del barrio Las Tablitas, en Concepción. Aunque es una ciudad pequeña, Nicanora se siente asfixiada: "Aquí no me hallo".

Se declara del Partido Liberal. "Hasta la muerte soy del color celeste", confirma aunque sabe que nadie de esa agrupación política hizo nada para darle una mano. La intendenta de Concepción, Miriam Celeste Fernández, es del Partido Liberal. Uno de los pocos que se le acerca es el concejal Velozo, que es del Partido Nuevo. Nicanora se quedó apenas con unas pocas gallinas porque en la mudanza perdió "todos los animales que tenía". Se los habían robado, antes de desalojarla por la fuerza. "Ahora, si no me ayudan los vecinos, hay días que no como." Dice la frase y se ríe, por primera vez durante la entrevista. Su sueño es "que me den un sueldito; una ayuda". Se queda restregándose las manos callosas y vuelve a sonreír. Leoncio Núñez, de 45 años, sigue en Yahaveré, con su mujer y sus ocho hijos. "Antes vivíamos mariscando (de la caza y de la a) y ahora ya no podemos hacer eso porque nos están presionando mucho la gente extranjera. Nos están cerrando todos los caminos con la línea (el alambrado) y en las tranqueras nos ponen candados para que no podamos movernos como antes, cuando la tierra era nuestra." Leoncio extraña las salidas a la laguna, para pescar sábalos. "Salíamos a la tarde o a la mñana, pero no mucho. Nosotros no perseguíamos mucho a los bichos. Sólo para comer."

–¿Y ahora no pueden salir a pescar?

–Para nada. Nos están presionando mucho con la línea, nos están cerrando todos los puertos, en todos lados. Ahora mismo están levantando otra línea ahí nomás (y señala para el lado de la laguna). Las cosas se pusieron más duras desde diciembre. Los que están poniendo las líneas acá son los de Forestal Andina. Tampoco podemos tener muchos animales, que es otra forma de vida, porque nos están arrinconando contra los esteros. Estamos mal.

El apoderado de Forestal Andina es Manuel Esquenón. Se dice que el presidente es Fernández Nadeo y que otro de sus representantes es de apellido Maquiavello. Se dice que existe una vinculación con Miguel Reynal, el ex titular de Vida Silvestre, quien fue uno de los primeros en llegar a los esteros, con una ONG llamada ECOS. Forestal Andina ha construido un terraplén que divide enes los esteros. Esto, segúnlos técnicos consultados por el concejal Velozo, podría ocasionar inundaciones, si es que vuelven las lluvias fuertes.

Los vecinos también se quejan por la actitud de otra de las instituciones que ellos respetan: la Iglesia, representada en Concepción por el párroco Rubén Barrios, quien se negó a hablar con Página/12. "El cura nos hizo firmar un papel y creo que nos hundió", intuye Fortunato Leiva. En una reciente asamblea, de la que se hizo un video, el párroco se peleó duro con Hilda Pressman, dirigente de omisión de Derechos Humanos de Corrientes. Barrios se quejó por la presencia de la "lacra comunista" (sic). Los vecinos se enojaron con él y le recordaron lo que tantas veces dijo el ex obispo de La Rioja monseñor Enrique Angelelli: "Usted tiene que estar con los pobres, no con los ricos". En el paraje Yahaveré la vida ya no transcurre con la calma de antes. Las esperanzas están puestas en la Justicia, provincial y nacional, y también en el Congreso de la ciudad de Corrientes.

"Nos oponemos a que sigan los desalojos y a que el Plan de Manejo y Conservación de los Esteros del Iberá lo tengan Thompkins y Forestal Andina. Nosotros queremos participar en ese Plan de Manejo con todos los municipios involucrados. También queremos que se investigue si la compra de las tierras se hizo en el marco de la ley. Y queremos, sobre todo, que se respete el derecho de los pobladores originarios", aseguró el concejal Velozo. Los otros municipios involucrados, además de Concepción, son los de Santo Tomé, Virasoro, Ituzaingó, Loreto, San Miguel, Chavarría, San Miguel, Mercedes y Colonia Carlos Pellegrini.

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"Los tuve como las vacas"


Por C. R.

Marcelina Monzón tiene 63 años y las mandarinas de su casa son las más dulces de Corrientes. Desde hace seis meses está viviendo sola porque hijo, "el más chiquito", de 17 años, se fue a trabajar a Loreto. Su segundo marido murió hace seis años y se fueron todos sus siete hijos. "A todos los tuve acá, en el campo y tampoco ocupé hospital", dice con orgullo señalando a su vieja vivienda de caña, barro y paja. "Los tuve igual que las vacas", comenta y se ríe a carcajadas. "Al principio me atendió mi mamá, que era partera, pero después ella falleció y tuve dos más. De esos sí yo sola nomás me encontré. Yo solita."

–¿La acompañaba su esposo? –fue la pregunta ingenua.

–¡Noooooo! Si él tampoco no servía para nada. Yo solita, sin nadie. Sólo hace falta coraje –fue la respuesta llena de risa.

–¿Usted hacía todo? ¿También cortaba el cordón umbilical?

–Sí, todo. Si hasta le bañé a mi hijo. Y eso en el hospital tampoco lo hacen. No le bañan a la criatura en el hospital. Cuando yo me enfermaba llevaba agua caliente, en la latona, abajo de mi cama. Prendía fuego y le decía a mi marido: "Ahora, cuando escuchás que llora la criatura, llevame el fuego para calentar el agua".

–¿El ni se acercaba durante el parto?

–No, no, no. Afuera nomás estaba. Yo bañaba a mi hijo, lo secaba, lo cambiaba y lo ponía arriba de la cama. Y listo.

Ahora, las cosas son muy distintas. A Marcelina le cuesta ir al pueblo a buscar sus alimentos. "A pie me canso mucho y a caballo me da miedo." Al lado de su casa, Forestal Andina está construyendo una vivienda de material. "No sé si es para mí o si la van a ocupar ellos nomás. Dicen que es para mí, pero yo no lo sé", desconfía.

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Mandaron a quemar la casa"


Por C. R.

María Ceferina López nació y se crió en el paraje Ñu-Pui, del que fue expulsada. "Un día para otro nos dijeron que no teníamos que matar más carpinchos. Que le dijera a mi gente que teníamos que irnos de ahí. El señor Felipe Ramírez (viejo dirigente del Partido Autonomista) y Alberto Anzola nos dijeron que nos teníamos que ir, que estaba prohibido matar más carpinchos." Ceferina, en el patio de su nueva casa, en Concepción, está encrespada: "A Felipe lo conocía desde siempre. Nos traía acá porque éramos correligionarios de muchos años. De un día para otro, cambió".

Ceferina tiene esposo y nueve hijos. "Mi gente (su marido), Benancio Irala, está muy mal. Ahora se fue a Buenos Aires, porque acá en Concepción está enfermo, no puede vivir. El quiere volver a Ñu-Pui, ésa es su vida, nuestra vida." Para ella "vivir en el campo es lo mejor. El aire es distinto, acá no es lo mismo, no podemos estar. ¿Cómo nos van a decir que el carpincho tiene dueño? ¿Me explica lo que me quieren decir con eso?". La mujer se indigna como Derzu Uzala, el personaje de Akira Kurosawa, que se va de la estepa a la ciudad y corre con la escopeta al vendedor de agua. "Hay cosas que no se pueden decir", insiste.

"Nos mandaron un tractor para que sacáramos nuestras cosas. Nosotros no estábamos preparados y cargamos lo que pudimos. A los cinco días nos quemaron la casa. Mandaron a quemar todo. Miguel Fernández y Benito Areco fueron los que quemaron, pero no sabemos quién fue el que los mandó a quemar todo. Lo que nos imaginamos nosotros es que los que mandaron a hacer todo fueron Felipe y Alberto. Ellos son los que están echando a todos", concluye Ceferina.

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Coordinar la defensa de nuestros recursos

Enlace permanente 23 de Julio, 2006, 21:07

Pensando en voz alta

Boletín de Opinión

pensandoenvozalta@gmail.com

Corrientes, 23/0//06 - N° 8 – II año



Luego de un año de que los medios de comunicación comenzaron a publicar denuncias sobre la apropiación de los Esteros del Iberá, hoy prácticamente ningún habitante de la provincia desconoce el hecho de que Douglas Tomkins y su "Fundación" Conservation Land Trust pretende adueñarse de los mismos.
Los medios masivos le dedican semanalmente espacio al tema, en algunos colegios docentes y alumnos trabajan el tema e invitan a distintas organizaciones a realizar charlas sobre lo mismo, e incluso un colegio realizó una exposición pública de trabajos sobre el tema.
El mismo Tompkins abandonó su "bajo perfil" y apareció en los medios para defender su posición y realiza charlas junto a su incondicional Sofía Heinonen (luego de dejar a ECOS de lado), para tratar de mantener en parte su imagen de "filántropo". Por supuesto que continua utilizando a Alberto Anzola como garante de sus negocios privados, que sigue presionando a los pobladores con los vuelos rasantes de la avioneta sobre las viviendas y las canoas y otras maniobras amedrentadoras. Que por lo menos tienen denuncias en tres juzgados distintos.
No tan comentado por los medios es el accionar de Forestal Andina, que construyó un terraplén que modifico el medio ambiente, con el silencio cómplice del ICAA (Instituto Correntino del Agua y Ambiente), sobre la que no hay claridad sobre el proceso de adquisición de las tierras que cercó y que al igual que el anterior, contrató a un "representante" en la zona: Manuel Antonio "camba" Sque­non (sindicado por muchos vecinos de Concepción, como cuatrero).
A esto hay que sumar una política anunciada con bombos y platillos por el gobierno provincial, de atraer capitales para la instalación de una papelera en la zona de santo Tomé. Para incentivar la "industrialización" de la producción forestal (varios funcionarios de alto rango provincial son representantes de este sector económico). Para esto plantea la posibilidad de elevar a 3.00.000 de ha. la zona de forestación, prácticamente el 40 % de la superficie provincial.
Por supuesto que hay roces entre estos grupos económicos que se quieren repartir la torta de la riqueza ambiental de la provincia: por un lado el discurso "ambientalista" de Tompkins de preservar la naturaleza para proyectos de turismo dolarizado para la élite norteamericana, europea y asiatica. Por otro el discurso "productivista" de los forestadores, aroceros y sojeros que pretenden un rédito rápido de la tierra, aprovechando la devaluación y la posibilidad de exportar esos productos primarios, sin importar el futuro.
Este panorama apunta a una degradación total del medio ambiente provincial y la entrega de nuestros recursos a los capitales transnacionales y sus socios locales.Y es por ello urgente que las organizaciones que venimos denunciando y luchando contra esta situación comencemos a coordinar acciones para enfrentar este saqueo.
Es en este sentido que algunas organizaciones comenzamos a unificar acciones en la Caravana en defensa de nuestro patrimonio, y este martes 25 de julio acompañaremos a pobladores de Concepción y del paraje yahaveré al aguante y la entrega de un petitorio reivindicativo a los legisladores.
Ese mismo día se invita a realizar una asamblea ciudadana y popular en la plaza a partir de las 14,00 horas para discutir con otras organizaciones acciones en común y la posibilidad de integrar un espacio unitario para defender nuestro patrimonio.
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Imperialismo Ecológico

Enlace permanente 4 de Julio, 2006, 20:52

Imperialismo ecológico. El interminable saqueo de la naturaleza y de los parias del sur del mundo
El hemisferio norte contiene la mayor parte de la moderna tecnosfera y la riqueza que la misma genera. El hemisferio sur contiene la mayor parte de la gente, casi toda desesperadamente pobre. El resultado de esta división es una dolorosa ironía global: los países pobres del sur, sufren los riesgos ambientales generados por la creación de esta riqueza en el Norte.
Por Renán Vega Cantor
Publicado en Revista Herramientas
En los actuales momentos de expansión imperialista hasta el último rincón del planeta, ocurre una acelerada destrucción de los ecosistemas y una drástica reducción de la biodiversidad. Es un resultado directo de la generalización del capitalismo, de la apertura incondicional de los países a las multinacionales, de la conversión en mercancía de los productos de origen natural, de la competencia desaforada entre los países por situarse ventajosamente en el mercado exportador, de la caída de precios de las materias primas procedentes del mundo periférico, de la reprimarización de las economías, en fin, de la lógica inherente al capitalismo de acumular a costa de la destrucción de los seres humanos y de la naturaleza.
El capitalismo es una relación profundamente desigual y el gran desarrollo productivo y la capacidad de consumo se concentran en los países centrales (Estados Unidos, la Unión Europea y Japón), donde se producen también millones de toneladas de desperdicios. No otra cosa son los automóviles, teléfonos, televisores, neveras, pilas… que, rápidamente inservibles, van a parar a la basura... y a los países pobres considerados receptáculo de las deyecciones que origina el consumo desenfrenado de los opulentos del Norte. Según el ecologista Barry Commoner, el planeta está dividido en dos:
El hemisferio norte contiene la mayor parte de la moderna tecnosfera, sus fábricas, plantas de energía eléctrica, vehículos automóviles y plantas petroquímicas y la riqueza que la misma genera. El hemisferio sur contiene la mayor parte de la gente, casi toda desesperadamente pobre. El resultado de esta división es una dolorosa ironía global: los países pobres del sur, a pesar de estar privados de una parte equitativa de la riqueza mundial, sufren los riesgos ambientales generados por la creación de esta riqueza en el Norte [1].
Esa dualidad no es resultado de cierta disposición divina o natural, sino que se convierte en uno de los objetivos del nuevo desorden mundial capitalista y debe considerarse en sentido estricto como una característica propia del imperialismo ecológico. Así, (…) la explotación masiva del medio ambiente en el Tercer Mundo incluye la conversión de residuos letales en mercancías, y el comercio internacional con ellos. También involucra la imposición por parte del capital de trueques de deudas por medio ambiente, la construcción de inmensos incineradores y vertederos, y muchos otros proyectos aparentemente sin sentido [2].
Todas esas acciones son mecanismos propios de la dominación imperialista, las cuales generan resistencias por parte de los explotados y oprimidos del orbe enfrentando los crímenes ambientales que están destruyendo nuestra madre tierra y poniendo en peligro la supervivencia de nuestra especie. Para que el asunto no quede en enunciación retórica, deben precisarse las principales características del imperialismo ecológico, a fin de entender las novedosas formas asumidas por el imperialismo contemporáneo: es lo que intentamos hacer en este ensayo.
1. Destrucción acelerada de ecosistemas en los países dominados
La noción de ecosistemas ayuda a entender la magnitud de los problemas ambientales que hoy padecemos, en la medida en que su destrucción se constituye en la principal manifestación de la inviabilidad ambiental del modo de producción capitalista. Por ecosistemas puede entenderse a los conjuntos o escenarios en que se reproduce la vida. Un ecosistema determinado está definido por "el medio abiótico físico-químico y las manifestaciones bióticas a las que sirve de soporte: microbios y bacterias, plantas, animales" [3]. Para las sociedades los ecosistemas han sido fuentes de riqueza y bienestar, en la medida en que no solamente son ensamblajes de especies sino de "sistemas combinados de materia orgánica e inorgánica y fuerzas naturales que interactúan y se transforman". La energía que permite el funcionamiento del sistema proviene del sol, siendo dicha energía (…) absorbida y convertida en alimento por plantas y otros organismos que realizan la fotosíntesis y que se encuentran en la base misma de la cadena alimentaria. El agua es el elemento crucial que fluye a través del sistema. La cantidad de agua disponible, junto con los niveles extremos de temperatura y la luz solar que un determinado sitio recibe, determinan en lo fundamental el tipo de plantas, insectos y animales que habitan en ese lugar y la manera en que se organiza el ecosistema [4].
Los ecosistemas reportan beneficios directos e indirectos a los seres humanos. Entre los directos se destacan la obtención de plantas y animales como alimentos y materias primas o como recursos genéticos y los indirectos toman la forma de servicios como control de la erosión, almacenamiento de agua por parte de plantas y microorganismos o la polinización por dispersión de semillas por insectos, aves y mamíferos.
Los ecosistemas tal y como los conocemos en la actualidad han evolucionado durante millones de años y no pueden ser sustituidos ni recuperados por procedimientos tecnológicos. La desaparición de cualquier ecosistema supone eliminar posibilidades de subsistencia para los seres humanos por la sencilla razón de que "los ecosistemas hacen que la Tierra sea habitable purificando el aire y el agua, manteniendo la biodiversidad, descomponiendo y dando lugar al ciclo de nutrientes y proporcionándonos todo un abanico de funciones críticas" [5].
En términos económicos inmediatos, el aprovechamiento de las riquezas naturales es una base de subsistencia y de empleo, sobre todo en los países del sur, puesto que la agricultura, la explotación forestal y la pesca generan uno de cada dos empleos que existen en el mundo y, además, en todo el planeta las actividades relacionadas con la madera, los productos agrícolas y el pescado son más importantes que los bienes industriales. Por esta razón, la disminución de la capacidad productiva de los ecosistemas tiene efectos devastadores sobre los seres humanos y de manera directa sobre los pobres que dependen de aquéllos para su subsistencia.
Existen antecedentes históricos de que determinadas sociedades han colapsado por la destrucción de la riqueza natural y de los ecosistemas (como los Mayas en Mesoamérica). Sin embargo, tales colapsos fueron completamente distintos a lo que está pasando en la actualidad en términos de escala y velocidad, porque antes de la emergencia del capitalismo la degradación ambiental afectó a sociedades perfectamente localizadas y fue un proceso de deterioro gradual a lo largo de varios siglos, mientras que ahora la destrucción de los ecosistemas se efectúa a un ritmo acelerado y cubre hasta el último rincón del planeta tierra.
Los ecosistemas son dinámicos y se regeneran constantemente en forma natural, pero en la medida en que las fuerzas destructoras del capitalismo se generalizan pueden desaparecer, en razón de que cada ecosistema interactúa de manera compleja con el ambiente y la comunidad biológica que lo habita, lo cual a su vez lo hace particularmente vulnerable. Las presiones generadas por la explotación intensiva de recursos para satisfacer el consumo voraz de grupos reducidos de la población (las clases dominantes de todo el mundo), y sobre todo de los países imperialistas, destruyen los ecosistemas. Cada uno de los ecosistemas existentes ha sufrido un notable deterioro, como se constata con algunas cifras elementales: el 75% de las principales pesquerías marinas está agotado por el exceso de pesca o ha sido explotado hasta su límite biológico; la tala indiscriminada de árboles ha reducido a la mitad la cubierta forestal del mundo; el 58% de los arrecifes coralinos está amenazado por destructivas prácticas de pesca, por el turismo y por la contaminación; el 65% de los casi 1.500 millones de hectáreas de tierras de cultivo que hay en todo el mundo presenta algún nivel de degradación del suelo; y el bombeo excesivo de aguas subterráneas por parte de los grandes agricultores en todo el mundo excede las tasas naturales de reposición en por lo menos 160.000 millones de metros cúbicos por año [6].
Está perfectamente establecido el diferente impacto de la acción de los opulentos y de los pobres sobre recursos, materiales y energía. A nivel mundial existe una geografía desigual del consumo, puesto que un habitante de un país "desarrollado" consume el doble de grano y pescado, el triple de carne, nueve veces más papel y once veces más petróleo que un habitante de un país neocolonial. Es necesario subrayar que semejante diferencia en los niveles de consumo es posible porque hay una apropiación directa de los recursos disponibles en todo el mundo para disfrute de una escasa minoría, ya que ésta no gasta solamente los recursos que encuentra en sus propios países (por el contrario, trata de preservarlos durante más tiempo, o por lo menos eso es lo que afirman de dientes para afuera). Incluso, en la mayor parte de las ocasiones el consumidor del Norte ignora de dónde proceden los materiales y la energía que consume diariamente y el impacto que su producción tiene en sus lugares de origen, como se ejemplifica con el caso de las tuberías de cobre que se usan en las grandes ciudades de los Estados Unidos:
Un constructor de viviendas en Los Ángeles instala tuberías de cobre, pero no tiene forma de saber que ese cobre proviene de la infame mina de Ok Tedi en Papúa Nueva Guinea. Esta gigantesca mina, propiedad de un consorcio internacional, arroja diariamente 80.000 toneladas de desechos de minería sin tratar al río Ok Tedi, lo que destruye la mayor parte de su vida acuática y perturba los medios de subsistencia de la comunidad wopkaimin. La globalización implica que los propietarios eventuales de las viviendas que se benefician de las tuberías de cobre no tienen conocimiento de su nexo con la deteriorada cuenca del Ok Tedi ni cargan con sus costos ambientales [7].
En la vida diaria, unos pocos consumen mercancías que se han originado a partir de la explotación intensiva de los ecosistemas de todo el mundo, como se ejemplifica con algunos datos elementales: (…) un ciudadano estadounidense requiere más o menos cinco hectáreas de un ecosistema productivo para mantener su consumo promedio de bienes y servicios, comparadas con menos de 0,5 hectáreas que se necesitan para sostener el consumo de un habitante de un país en desarrollo. Las emisiones per cápita anuales de CO2 ascienden a 11.000 kilogramos en los países industrializados, donde hay muchos más automóviles, industrias y electrodomésticos, comparados con menos de 3.000 kilogramos en Asia [8].
Sin embargo, quienes más directamente dependen y viven con los ecosistemas, indígenas, campesinos y mujeres, son los que menos disfrutan los productos que allí se generan, tienen un peor nivel de vida y además se ven perjudicados en forma inmediata y directa por su destrucción. Esto es causado por la apropiación privada de los ecosistemas por parte del capitalismo, lo que da como resultado que quienes detentan más capital y dinero tengan un mayor nivel de consumo y muchas más posibilidades de beneficiarse de los bienes y servicios que originan los diversos ecosistemas. Cuando se contamina un río o una costa, reduciendo la pesca, quienes lo sufren en carne propia no son los consumidores de las engalanadas mesas del Norte, sino los pescadores y sus familias que habitan en las costas o en los ríos de los países del Sur.
Para concluir este primer parágrafo puede decirse con plena seguridad que es imposible la existencia de las sociedades humanas sin ecosistemas, ya que éstos son en realidad "los motores productivos del planeta". En forma ineludible, (…) los ecosistemas están a nuestro alrededor: bosques, praderas, ríos, aguas costeras y profundidades marinas, islas, montañas e incluso ciudades. Cada uno entraña la solución a un desafío particular de la vida, solución ésta que se ha configurado a lo largo de los milenios; cada uno codifica enseñanzas de supervivencia y eficiencia, a medida que incontables especies compiten por luz solar, agua, nutrientes y espacio. Si se la privara de sus ecosistemas, la Tierra se parecería a las imágenes desoladas y sin vida que proyectaron desde Marte las cámaras de la NASA en 1997 [9].
Pretender que la vida humana es posible sin los ecosistemas, tal y como afirman ciertos economistas y tecnócratas, no pasa de ser una falacia justificatoria del irracional modelo de acumulación capitalista, como si así se pudiera eludir los límites naturales existentes que cuestionan la creencia absurda en un crecimiento económico ilimitado. Sólo individuos cínicos o mentirosos, engreídos por su culto a la tecnología y al consumo ostentoso, pueden decir barbaridades que rayan en la demencia. Por ejemplo, Adrian Berry llegó a sostener que (…) contrariamente a la creencia del Club de Roma, no hay "límites al crecimiento". No hay ninguna razón por la que nuestra riqueza global, o por lo menos la riqueza de las naciones industriales, no siga creciendo indefinidamente a su promedio anual actual de un 3 o un 5%. Aunque se demuestre finalmente que los recursos de la tierra son finitos, los del Sistema Solar y los de la Gran Galaxia que lo rodea son, para todos los fines prácticos, infinitos [10].
Tal nivel de estupidez y de arrogancia con respecto a la naturaleza es notable pero no sorprendente, porque ella hace parte de la lógica capitalista que se ha enseñoreado del mundo. Esa lógica la expresan mejor que nadie los economistas neoliberales, porque "quien crea que el crecimiento exponencial puede durar eternamente en un mundo finito, o es un loco o es un economista" [11].
2. La acentuación del saqueo de materias primas y recursos naturales
En los últimos años se ha acentuado la explotación de materias primas, incluyendo petróleo, recursos forestales, cobre, café, banano, minerales, metales preciosos, diamantes, a despecho de la propaganda sosteniendo que ya no son importantes esas materias primas ni los recursos naturales, porque la sociedad posindustrial -en la que supuestamente nos encontraríamos- ya no los necesita, dado que ahora lo que contaría es el conocimiento y la información [12]. Esos supuestos de la "era de la información" no tienen nada que ver con la realidad, ya que los polos dominantes en el mercado mundial capitalista siempre deben recurrir a las fuentes materiales de producción, porque para elaborar automóviles, televisores, computadores, teléfonos portátiles y todo tipo de objetos no se pueden violar las leyes físicas ni producir cosas materiales a partir de la nada. Es necesario extraer la materia y la energía de los lugares donde se encuentre, e incluso, en los casos en que se avanza en la producción de materiales sintéticos que sustituyan a determinados productos, no puede eludirse la dependencia material de otro tipo de recursos (si en la producción de determinadas partes del automóvil se prescinde del hierro y se sustituye por plásticos, eso supone la incorporación de mayores cantidades de petróleo).
Que los recursos materiales son y seguirán siendo importantes para el capitalismo y el imperialismo ha quedado demostrado en los últimos años con las guerras y conflictos azuzados o llevados a cabo por las potencias imperialistas. Dado el agotamiento de los recursos naturales no renovables y que otros renovables, en razón de su explotación desaforada se están convirtiendo en no renovables (plantas, animales y agua), los países imperialistas compiten entre sí para usufructuar esos recursos. Los Estados Unidos, el país del mundo que más consume y despilfarra materia y fuentes de energía, ha proclamado como un asunto de seguridad nacional el control de las fuentes de petróleo y de materias primas estratégicas, y las guerras y genocidios que ha organizado en los últimos años están relacionados con la apropiación de importantes reservas de crudo [13]. Basta recordar que en el documento Santa Fe IV se sostiene que el control de los recursos naturales de América Latina no sólo es una prioridad de los Estados Unidos, sino una cuestión de seguridad nacional.
Desde luego, esa guerra mundial por los recursos que se libra entre las potencias (pero no en sus países sino en los territorios del Sur, convertidos en campos de batalla) tiene consecuencias ambientales evidentes al aumentar la presión sobre los ecosistemas, tendencia que es una continuación de procesos típicos del capitalismo desde la Revolución Industrial, como se evidencia al recordar que entre 1770 y 1995 la tierra perdió más de un tercio de los recursos existentes, una cifra impensable en cualquier otro momento de la historia humana y que "un 70% del bosque tropical seco ha desaparecido, junto con un 60% de los bosques de la zona templada y el 45% de la selva tropical húmeda" [14].
El saqueo de los recursos materiales y energéticos que se encuentran en los países dominados del Sur y del Este se ha institucionalizado a través del impulso a las exportaciones por la vía de los Planes de Ajuste Estructural, lo cual ha producido un regreso a las economías primarias tradicionales en muchos países del mundo. Eso explica que el culto a las exportaciones y al comercio exterior haya adquirido tanta legitimidad política y justificación teórica (reviviendo el mito de las "ventajas comparativas") y se haya convertido en parte del imaginario político y económico de las clases dominantes de los países periféricos, deseosas de regalar en forma rápida todos los recursos naturales con que cuente el territorio de un país, en aras de ser competitivos en el mercado mundial. Esta ideología exportadora -que cuenta como sus principales exponentes al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional y a la Organización Mundial de Comercio- es justificatoria del saqueo de materias primas y recursos naturales y oculta conscientemente los impactos ambientales que eso produce o, lo que es todavía peor, pretendiendo que eso beneficia los ecosistemas al dejarlos bajo la regulación del capital privado para capitalizar la naturaleza a su antojo, lo que finalmente nos beneficiará a todos. Este cinismo se encuentra detrás del discurso "verde" de todos aquellos interesados en llevarse hasta el último pedazo de selva virgen que pueda quedar en algún lugar del mundo, dejando a su paso miseria y desolación.
3. Biopiratería y saqueo de la diversidad biológica y cultural de los países dominados
El desarrollo de la ingeniería genética y de la biotecnología se está haciendo a partir de la base genética natural existente en los diversos ecosistemas del mundo, como las selvas húmedas tropicales, los páramos y los manglares, muchos de los cuales habían permanecido al margen del saqueo de compañías y estados imperialistas. Con los avances tecnológicos en la investigación biológica y biomédica en los laboratorios de las multinacionales -principalmente de los Estados Unidos-, esos recursos naturales gestados durante miles o millones de años pasan a convertirse en un ansiado botín mercantil de las multinacionales o los centros científicos de investigación del Norte. En este sentido, puede hablarse de un verdadero expolio de los recursos biogenéticos existentes en el Sur del mundo por parte del Norte, donde las empresas multinacionales empiezan a explotarlos comercialmente como expresión de lo que se ha denominado capital genético. Este es un capital que parte de una base natural ya existente, que debería pertenecer a los pobladores de las regiones o localidades donde se encuentra pero es apropiado en forma fraudulenta por grandes compañías, las que a partir de esa base genética desarrollan o reproducen medicamentos o productos que luego son patentados y apropiados por las compañías multinacionales. Así, la biodiversidad se ha convertido en el nuevo coto de caza del imperialismo genético, cuyo interés fundamental es apropiarse de esa riqueza. El nuevo colonialismo genético supone, desde luego, un proceso de expropiación en el que existen, en términos sociales, ganadores y perdedores. El bando de los ganadores está constituido por las grandes compañías multinacionales de la biotecnología y sus investigadores y el bando de los perdedores está formado por millones de campesinos e indígenas (expropiados de sus saberes ancestrales, de sus recursos, de sus plantas y animales) y la población pobre de los países situados en el Sur del mundo. Desde este ángulo, existe un intercambio genéticamente desigual, caracterizado por el traslado masivo y tramposo de la riqueza natural que se alberga en los trópicos hacia los países imperialistas, muy poco biodiversos y con una alta homogeneización genética [15].
El ataque del imperialismo genético contra la biodiversidad acentúa el ecocidio contra las selvas y sus habitantes y reduce todavía más la maltrecha fuente de alimentos de la humanidad, ya que el 90% de nuestra dieta cotidiana está constituido por unas 15 especies agrícolas y 8 especies de animales. Con la Revolución Biotecnológica se acentúa la homogeneización genética de los principales cultivos, la desaparición de las variedades locales que aun existen y la imposición del latifundismo genético, impulsado por las grandes empresas multinacionales de la alimentación y los agroquímicos.
La expropiación de las riquezas biológicas de las selvas y bosques tropicales forma parte de una nueva fase de dominación imperialista, tan rapaz y genocida como los anteriores períodos de saqueo colonialista del planeta. La expropiación genética constituye uno de los soportes del tan alabado avance de la biotecnología en los centros imperialistas, donde se consuma la reducción de los seres humanos y de todas las formas de vida a simples mercancías para valorizar grandes capitales, sin que importen los efectos perversos de esa lógica criminal y depredadora.
4. El traslado de desechos tóxicos (nucleares y radiactivos) del Norte al Sur
El capitalismo genera una gran cantidad de desechos tras la obsolescencia de las mercancías. Si para confeccionar productos se usan materiales tóxicos o radiactivos, como en efecto sucede con la industria microelectrónica y otras ramas de la producción industrial, es obvio que se originen desechos radioactivos. Para los países capitalistas del centro se hace imprescindible liberarse de esos desechos tóxicos y convertir su comercialización en una lucrativa industria y es "una estrategia central del Nuevo Orden Mundial, una forma intencionada de cercar tierras y recursos -el mismísimo aire que respiramos-, previamente de propiedad común, y establecer el comercio en "derechos de polución"" [16]. El capitalismo "descubrió" que hasta los desechos tóxicos pueden convertirse en una mercancía susceptible de ser vendida a los países más desprotegidos y miserables, y ha procedido a poner en práctica esa estrategia comercial, lo que ha dado como resultado que "prósperos empresarios" de los países imperialistas, en alianza con sus respectivos estados, estén asumiendo la tarea de envenenar el suelo, el mar y el aire de países enteros, con la consiguiente enfermedad y muerte de seres humanos y animales.
Los Estados Unidos encabezan la lista de países que anualmente envían miles de toneladas de residuos tóxicos, encubiertos como fertilizantes, que son vertidos en las playas y tierras productivas de Bangla Desh, Haití, Somalia, Brasil, y otros países. La administración de Bill Clinton (1993-2001), por ejemplo, aceptó que las grandes corporaciones estadounidenses mezclaran cenizas de incineradores -que tienen altas concentraciones de plomo, cadmio, y mercurio- con productos agroquímicos. Este veneno químico se vende a agencias y gobiernos extranjeros que, o no sospechan de ese contenido o simplemente hacen la vista gorda [17]. El traslado de desechos tóxicos al Sur del planeta no es el resultado de imprevisiones o fruto necesario del "progreso técnico", sino que hace parte de la lógica de un explícito racismo ambiental que tiene como finalidad expresa la contaminación de seres humanos y de países considerados como inferiores. La lógica criminal del racismo ambiental se basa en el supuesto de que unos grupos humanos tienen el derecho a consumir hasta el hartazgo, sin miramientos con los que viven en condiciones infrahumanas de vida, y luego enviarles los residuos tóxicos a sus territorios. Semejante práctica genocida se sustenta en la convicción de las clases dominantes de todo el mundo de que su sola existencia es beneficiosa para el planeta, y los otros seres humanos deben resignarse a aceptar ese destino inexorable en el que sólo los ricos y opulentos tienen derecho a una vida sana y limpia. Es la típica ilusión NIMBY (Not in My Blacyard- No en mi jardín) que concibe como posible mantener al mismo tiempo un aumento incontrolable en el consumo de productos y preservar el medio ambiente circundante en condiciones adecuadas, para lo cual no importa contaminar el jardín del vecino con tal de mantener limpio el mío.
El traslado de residuos contaminantes a los países dominados se ha convertido en un lucrativo negocio para ciertas compañías de los países imperialistas. Aunque la mayor parte de las materias primas utilizadas en la producción de las mercancías proceden del mundo pobre y dependiente -cuando esas materias tenían un valor de uso, es decir, se podían utilizar- se convierten en basura inservible luego de que han sido utilizados por los usuarios y consumidores del Norte y por sus pocos émulos en los países del Sur. Y es en este momento cuando nuevamente se piensa en esos países pobres como receptáculo de los desperdicios que origina el consumo desenfrenado de los opulentos del Norte. Los países altamente industrializados, se encuentran literalmente inundados de desechos y productos tóxicos, tal y como sucede en los Estados Unidos. Sus ríos y lagos están tan contaminados que las grandes empresas han abierto mercados para sus "apetecidos" residuos tóxicos, como ya se hizo desde mediados de la década de 1980 cuando vertieron miles de barriles de residuos de mercurio en los ríos sudafricanos [18].
La exportación de residuos tóxicos por parte de los Estados Unidos está estrechamente emparentada con sus estrategias políticas ante los países pobres del mundo. La destrucción ecológica, la pobreza forzada, la guerra de contrainsurgencia, la corrupción y brutalidad política y el vertido de residuos tóxicos provenientes del extranjero forman parte de la misma estrategia. El comercio de residuos tóxicos es una estrategia central del nuevo desorden mundial con la finalidad de apropiarse de las tierras y recursos de los pueblos más pobres, incluyendo el propio aire que respiramos, para establecer el comercio de derechos de polución. Pero, al mismo tiempo, es un medio de proletarizar a campesinos y aldeanos, conduciéndolos a nuevas formas de explotación del trabajo y también una manera de arrasar con los ecosistemas del Sur.
Mientras en el Norte se hacen más fuertes las regulaciones ambientales, sus empresas y capitalistas se encargan de impulsar la contaminación en el Sur y el Este del mundo. Los Estados Unidos se oponen a la reglamentación del transporte de residuos peligrosos y también han bloqueado las propuestas de otros países encaminadas a prohibir los embarques de residuos hacia los países pobres. No es de extrañar, pues, que al mismo tiempo haya convertido a martirizados países como Haití, Guatemala, Salvador y Somalia en zonas de descarga de sus residuos industriales, una forma premeditada de envenenamiento de los países neocolonizados.
5. El desconocimiento de la deuda ecológica que el imperialismo le debe al mundo dependiente
Por deuda ecológica debe entenderse el no pago por parte de los países altamente industrializados de los daños causados durante varios siglos por la explotación indiscriminada de los recursos naturales destinados a la exportación, sin que se contabilizaran los impactos negativos sobre los ecosistemas y el hábitat locales. En forma más concreta se puede considerar como (…) la deuda contraída por los países industrializados del Norte con los países del Tercer Mundo a causa del saqueo de los recursos naturales, los daños ambientales y la libre utilización de espacio ambiental para depositar desechos, tales como los gases de efecto invernadero, producidos por esos países industrializados [19].
En consecuencia, los verdaderos deudores son las clases dominantes de todo el mundo, en primer lugar las de los países colonialistas e imperialistas.
En contra del sentido común de los tecnócratas neoliberales, de los banqueros y de los representantes del capital financiero y de las transnacionales, la noción de deuda ecológica destaca que los países del Norte le deben a los pobres del mundo por haber ocasionado un "déficit terrestre (...) provocado por el aniquilamiento de los sistemas vitales básicos del planeta debido al abuso de su aire, sus suelos, las aguas y la vegetación". La responsabilidad de este déficit recae en forma desigual para los pobres y los opulentos, en la medida en que el consumo y el nivel de vida son diferentes entre unos y otros. Por esa razón, la deuda ecológica está relacionada con el racismo ecológico, ya que q